Con frecuencia se confunden estos dos términos y se utilizan de forma indistinta. Sin embargo, ahorrar e invertir son dos conceptos diferentes.

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Convertir la inversión en rutina te acerca a tus metas paso a paso.
Invertir con regularidad te libera de buscar "el momento perfecto".
Pequeño aportes frecuentes pueden generar grandes resultados.
La clave no es cuanto inviertes, sino hacerlo con constancia.

Solo para fines ilustrativos y no pretende reflejar la tasa de rendimiento ni el valor futuro de un fondo real ni de ninguna otra inversión. Basado en una tasa de rendimiento anual asumida del 6%, una aportación mensual de $300 realizada al comienzo de cada mes y una inversión inicial de $100,000. Las cifras se expresan en dólares americanos.
Una clase de activo es un grupo de inversiones con características y comportamientos similares en el mercado.
Los distintos tipos de activos tienen distintos perfiles de riesgo.
Las clases de activos reaccionan de forma distinta (y contraria, a veces) entre sí según las diferentes condiciones del mercado.
Combinar diferentes clases de activos puede ser una forma eficaz de reducir el riesgo en un portafolio.
Brinda cierto ingreso por intereses manteniendo un alto nivel de seguridad y liquidez. Generalmente, el rendimiento es mucho más bajo, pero con mucho menos riesgo.
Ejemplos: efectivo (billetes y monedas), bonos del Tesoro, fondos de corto plazo.
Brinda un ingreso regular de intereses y la posibilidad de un incremento modesto del capital. Conveniente para los inversionistas centrados en generar un mayor nivel de renta regular y que aceptan un riesgo moderado para alcanzar ese objetivo.
Ejemplos: bonos del gobierno, bonos corporativos, créditos hipotecarios, bonos high yield, bonos globales.
Interesantes por su potencial de crecimiento a largo plazo, pero este potencial viene con un riesgo adicional y altibajos más frecuentes.
Ejemplos: acciones ordinarias, acciones preferentes.

